MARTÍN FIERRO PARA ESTUDANTES · LA VUELTA DE MARTÍN FIERRO · 1879

Canto XI O reencontro com os filhos e a morte da mulher

Guia de estudo em português, sempre ao lado do poema original de José Hernández.

O que acontece no canto XI?

De volta às terras povoadas, Fierro sabe por um velho amigo que o juiz que o perseguia morreu e que as suas mortes antigas já não são processadas. Tenta justificar o que fez, muitas vezes culpando as vítimas. Numa carreira de cavalos reencontra dois filhos, que o reconhecem pelo nome, apesar da aparência mudada. Eles contam que a mãe morreu depois de muita pobreza e doença. Fierro chora e convida os rapazes a contarem as suas histórias.

Ler o canto XI completo no original ↗

Versos originais: um trecho para estudar

As estrofes vêm do texto original, sem modernização. As explicações desta página são interpretação, não tradução.

Estrofe 655
Y mientras que tomo un tragopa refrescar el garguero,y mientras tiempla el muchachoy prepara su estrumento,les contaré de qué modotuvo lugar el encuentro.Me acerqué a algunas estanciaspor saber algo de cierto,creyendo que en tantos añosesto se hubiera compuesto;pero cuanto saqué en limpiojué que estábamos lo mesmo.Ansí, me dejaba andarhaciéndome el chancho rengo,porque no me conveníarevolver el avispero;pues no inorarán ustedesque en cuentas con el gobiernotarde o temprano lo llamanal pobre a hacer el arreglo.Pero al fin tuve la suertede hallar un amigo viejoque de todo me informó,y por él supe al momentoque el Juez que me perseguíahacía tiempo que era muerto:por culpa suya he pasadodiez años de sufrimientoy no son pocos diez añospara quien ya llega a viejo.Y los he pasado ansí,si en mi cuenta no me yerro:tres años en la frontera,dos como gaucho matrero,y cinco allá entre los indioshacen los diez como yo cuento.Me dijo, a más, ese amigoque anduviera sin recelo,que todo estaba tranquilo,que no perseguía el gobierno,que ya naides se acordabade la muerte del moreno,aunque si yo lo matémucha culpa tuvo el negro.Estuve un poco imprudente,puede ser, yo lo confieso,pero el me precipitó,porque me cortó primero,y a más me cortó la cara,que es un asunto muy serio.Me asiguró el mesmo amigoque ya no había ni el recuerdode aquel que en la pulperíalo dejé mostrando el sebo.El de engreido, me buscó:yo ninguna culpa tengo;el mismo vino a peliarme,y tal vez me hubiera muertosi le tengo más confianzao soy un poco más lerdo.Fue suya toda la culpaporque ocasionó el suceso.Que ya no hablaban tampoco,me lo dijo muy de cierto,de cuando con la partidallegué a tener el encuentro.Esa vez me defendícomo estaba en mi derecho,porque fueron a prendermede noche y en campo abierto:se me acercaron con armas,y, sin darme voz de preso,me amenazaron a gritosde un modo que daba miedo,que iban a arreglar mis cuentas,tratándome de matrero:y no era el jefe el que hablabasino un cualquiera de entre ellos,y ése, me parece a míno es modo de hacer arreglos,ni con el que es inocente,ni con el culpable menos.-Con semejantes noticiasyo me puse muy contentoy me presenté ande quieracomo otros pueden hacerlo.De mis hijos he encontradosólo a dos hasta el momento,y de ese encuentro felizle doy las gracias al Cielo.A todos cuantos hablabales preguntaba por ellos,mas no me da ningunorazón de su paradero.Casualmente, el otro díallegó a mi conocimientode una carrera muy grandeentre varios estancieros,y juí como uno de tantos,aunque no llevaba un medio.No faltaban, ya se entiende,en aquel gauchaje inmenso,muchos que ya conocíanla historia de Martín Fierro;y allí estaban los muchachoscuidando unos parejeros.Cuando me oyeron nombrarse vinieron al momento,diciéndome quiénes eranaunque no me conocieron,porque venía muy aindiaoy me encontraban muy viejo.La junción de los abrazosde los llantos y los besosse deja pa las mujeres,como que entienden el juego.Pero el hombre, que compriendeque todos hacen lo mesmo,en público canta y baila,abraza y llora en secreto.Lo único que me han contadoes que mi mujer a muerto;que en procuras de un muchachose jue la infeliz al pueblo,donde infinitas miseriashabrá sufrido, por cierto;que, por fin, a un hospitaljué a parar medio muriendo,y en ese abismo de malesfalleció al muy poco tiempo.Les juro que de esa pérdidajamás he de hallar consuelo,muchas lágrimas me cuestadende que supe el suceso.Mas dejemos cosas tristesaunque alegrías no tengo;me parece que el muchachoha templao y está dispuestovamos a ver qué tal lo hacey a juzgar su desempeño.Ustedes no lo conocenyo tengo confianza en ellos,no porque lleven mi sangre-eso juera de lo menos-,sino porque dende chicoshan vivido padeciendo.Los dos son aficionados;les gusta jugar con juego,vamos a verlos correr:son cojos... hijos de rengo.

Personagens e vozes

Martín Fierro; um velho amigo; os dois filhos; a mulher falecida.

Temas

Reencontro; luto; autojustificação; a família refeita pela metade.

Palavras do canto

carrera
carreira, corrida de cavalos

Perguntas para estudo e discussão

  1. Como Fierro tenta justificar as mortes do passado? Isso convence?
  2. Como acontece o reconhecimento entre pai e filhos?
  3. O que a morte da mãe acrescenta à história da família?

Apoie as respostas em passagens do canto original. Interpretações diferentes podem ser válidas, desde que sustentadas pelo texto e pelo contexto.

Fonte

José Hernández, La vuelta de Martín Fierro (1879), canto XI, a partir do texto original estruturado do site. Resumo, análise e perguntas: comentário educativo da redação do MARTINFIERRO.ORG, não explicações do autor.