GUÍA DE ESTUDIO · 1879

La vuelta de Martín Fierro — Canto 11

XI

Esta ficha proporciona el material de lectura y preguntas para trabajar el canto. No reemplaza la lectura ni ofrece todavía un resumen interpretativo individual verificado.

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Pasajes del texto original

Estas estrofas se obtienen directamente del corpus documental, sin modificar la redacción. Para interpretarlas es importante leer el canto completo.

Estrofa 655 · Consultar en el lector →
Y mientras que tomo un tragopa refrescar el garguero,y mientras tiempla el muchachoy prepara su estrumento,les contaré de qué modotuvo lugar el encuentro.Me acerqué a algunas estanciaspor saber algo de cierto,creyendo que en tantos añosesto se hubiera compuesto;pero cuanto saqué en limpiojué que estábamos lo mesmo.Ansí, me dejaba andarhaciéndome el chancho rengo,porque no me conveníarevolver el avispero;pues no inorarán ustedesque en cuentas con el gobiernotarde o temprano lo llamanal pobre a hacer el arreglo.Pero al fin tuve la suertede hallar un amigo viejoque de todo me informó,y por él supe al momentoque el Juez que me perseguíahacía tiempo que era muerto:por culpa suya he pasadodiez años de sufrimientoy no son pocos diez añospara quien ya llega a viejo.Y los he pasado ansí,si en mi cuenta no me yerro:tres años en la frontera,dos como gaucho matrero,y cinco allá entre los indioshacen los diez como yo cuento.Me dijo, a más, ese amigoque anduviera sin recelo,que todo estaba tranquilo,que no perseguía el gobierno,que ya naides se acordabade la muerte del moreno,aunque si yo lo matémucha culpa tuvo el negro.Estuve un poco imprudente,puede ser, yo lo confieso,pero el me precipitó,porque me cortó primero,y a más me cortó la cara,que es un asunto muy serio.Me asiguró el mesmo amigoque ya no había ni el recuerdode aquel que en la pulperíalo dejé mostrando el sebo.El de engreido, me buscó:yo ninguna culpa tengo;el mismo vino a peliarme,y tal vez me hubiera muertosi le tengo más confianzao soy un poco más lerdo.Fue suya toda la culpaporque ocasionó el suceso.Que ya no hablaban tampoco,me lo dijo muy de cierto,de cuando con la partidallegué a tener el encuentro.Esa vez me defendícomo estaba en mi derecho,porque fueron a prendermede noche y en campo abierto:se me acercaron con armas,y, sin darme voz de preso,me amenazaron a gritosde un modo que daba miedo,que iban a arreglar mis cuentas,tratándome de matrero:y no era el jefe el que hablabasino un cualquiera de entre ellos,y ése, me parece a míno es modo de hacer arreglos,ni con el que es inocente,ni con el culpable menos.-Con semejantes noticiasyo me puse muy contentoy me presenté ande quieracomo otros pueden hacerlo.De mis hijos he encontradosólo a dos hasta el momento,y de ese encuentro felizle doy las gracias al Cielo.A todos cuantos hablabales preguntaba por ellos,mas no me da ningunorazón de su paradero.Casualmente, el otro díallegó a mi conocimientode una carrera muy grandeentre varios estancieros,y juí como uno de tantos,aunque no llevaba un medio.No faltaban, ya se entiende,en aquel gauchaje inmenso,muchos que ya conocíanla historia de Martín Fierro;y allí estaban los muchachoscuidando unos parejeros.Cuando me oyeron nombrarse vinieron al momento,diciéndome quiénes eranaunque no me conocieron,porque venía muy aindiaoy me encontraban muy viejo.La junción de los abrazosde los llantos y los besosse deja pa las mujeres,como que entienden el juego.Pero el hombre, que compriendeque todos hacen lo mesmo,en público canta y baila,abraza y llora en secreto.Lo único que me han contadoes que mi mujer a muerto;que en procuras de un muchachose jue la infeliz al pueblo,donde infinitas miseriashabrá sufrido, por cierto;que, por fin, a un hospitaljué a parar medio muriendo,y en ese abismo de malesfalleció al muy poco tiempo.Les juro que de esa pérdidajamás he de hallar consuelo,muchas lágrimas me cuestadende que supe el suceso.Mas dejemos cosas tristesaunque alegrías no tengo;me parece que el muchachoha templao y está dispuestovamos a ver qué tal lo hacey a juzgar su desempeño.Ustedes no lo conocenyo tengo confianza en ellos,no porque lleven mi sangre-eso juera de lo menos-,sino porque dende chicoshan vivido padeciendo.Los dos son aficionados;les gusta jugar con juego,vamos a verlos correr:son cojos... hijos de rengo.

Personajes vinculados a este canto

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Preguntas para analizar la lectura

  1. ¿Quién habla en este canto? Identificá en qué versos se manifiesta la voz narradora.
  2. ¿Qué hechos narra el texto y cuáles son opiniones o juicios de quien los cuenta? Citá dos versos para justificar tu respuesta.
  3. ¿Qué cambia entre el comienzo y el final del canto? Explicá tu respuesta utilizando una estrofa de cada zona.
  4. ¿Cómo se relaciona este canto con lo leído antes y con el conflicto general de la obra?
  5. ¿Qué palabra o expresión requiere consultar su significado histórico o gauchesco? Buscala en el corpus.

Las respuestas deben fundamentarse en el texto. Las preguntas son propuestas pedagógicas de esta edición, no explicaciones atribuidas a José Hernández.

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